viernes, 23 de diciembre de 2016

Mariano Carderera Ponzán, ingeniero de Caminos y arquitecto

Retrato de Mariano Carderera, realizado por Maximino Peña. Fuente: Colección Digital Politécnica


Mariano Carderera Ponzán (6/12/1846, Huesca - 12/9/1916 Villagarcía de Arosa) fue un ingeniero,   arquitecto y humanista que desarrolló la mayor parte de su labor al servicio de la Escuela Especial de Caminos ejerciendo durante casi cuarenta años como profesor y director. No obstante, ello no le impidió realizar proyectos por toda España de muy distinto signo, algunos muy renombrados como la Escuela de Caminos del cerro de San Blas, el puente ferroviario de Pontevedra en Redondela o la plaza de toros del Puerto de Santa María.


Carderera provenía de una relevante familia oscense, en la que destacamos a sus tíos Valentín Carderera Solano (1796-1880), pintor de cámara de Isabel II, historiador del arte y coleccionista y Custodio Carderera Solano ( ?-1871) licenciado en Teología, Arcipreste de la Basílica del Pilar y Académico de la Academia de San Luis de Zaragoza. Su padre, Mariano Carderera Potó (1815-1893), fue el pedagogo más influyente en la España de la segunda mitad de siglo XIX y el creador de las Escuelas Normales de Magisterio. Mariano Carderera Ponzán fue un digno continuador de la saga familiar por su labor como ingeniero y arquitecto y al igual que su tío Valentín y su padre Mariano fue nombrado Caballero de la Orden de Carlos III en reconocimiento de sus méritos profesionales.

Mariano Carderera en la Escuela de Caminos

La formación como ingeniero de Mariano Cardera se inicia en una época convulsa de la historia de España, con el exilio de Isabel II, el reinado de Amadeo de Saboya y el advenimiento de la I República. Carderera aprobó el examen de ingreso en la Escuela Especial de Ingenieros de Caminos en 1868 y terminó en 1870 con el número 1 de su promoción, que estaba formada por 15 alumnos. Su estancia como alumno en la Escuela estuvo regulada por el Decreto del Ministerio de Fomento  de 23 de octubre de 1868 que reorganizaba la enseñanza en las Escuelas Especiales de Caminos, Minas y Montes y que reducía la duración de estas carreras a 3 años.

Tras un breve paso por los servicios ordinarios en la provincia de Tarragona, Carderera pasó al servicio de la Escuela en 1874 y, contra lo que era común en la época, no se movió de ella hasta que, pocos meses antes de su jubilación, fue nombrado Presidente del Consejo de Obras Públicas. Carderera fue el ingeniero que durante más años seguidos ha estado al servicio de la Escuela (Sáenz Ridruejo 2006).

Durante su primera etapa en la Escuela, Carderera fue profesor de la asignatura de Arquitectura desde 1874 hasta 1908 en sustitución de Eduardo Echegaray y Eizaguirre cuando es nombrado director de la Escuela. Durante el periodo de enseñanza de Carderera la asignatura fue impartida en tercer y cuarto curso e incluso cambió de denominación, Arquitectura y dibujo hasta 1895 y luego ya solo Arquitectura. Conocemos el programa de la asignatura por los diversos Planes de Enseñanza aprobados, y así es como aparecía en el Anuario de la Escuela para el curso 1907/1908: Principios de la composición arquitectónica – Elementos de los edificios – Elementos de disposición – Estudio de los programas de algunos edificios – Arquitectura legal. Resumen histórico de los estilos arquitectónicos – Arte antiguo, arte cristiano y mahometano. Nociones de fortificación y defensa de los estados.

Además de profesor de Arquitectura por su cargo formó parte de tribunales de oposiciones tanto en la Escuela Especial de Caminos como en la de Arquitectura así como en la Escuela Preparatoria donde se conoce la anécdota aparecida en Madrid Científico de que suspendió  en el examen de ingreso al futuro dictador Primo de Rivera.

Como profesor (Saenz Ridruejo 2006), representó una excepción dentro de un claustro de matemáticas y defendió una enseñanza con fuerte componente humanística, en la que además tuviera importancia, por un lado, la experimentación y, por otro, el contacto con los alumnos con las obras, aunque no es precisamente este último aspecto el que alabe Vicente Machimbarrena en sus memorias.

En paralelo a su labor como profesor fue nombrado bibliotecario de la Escuela desde 1899 hasta 1908 en sustitución de ingeniero Antonio Lagos (Sáenz Ridruejo 2006). Las funciones del profesor bibliotecario que aparecen recogidas en el “Reglamento para la biblioteca de la Escuela Especial de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos” de 1898 se orientaban hacia la conservación, mejora y arreglo de la biblioteca, para ello contaba con la ayuda de un oficial 5º, un Aspirante 1º y un Ordenanza. Dentro de sus labores como bibliotecario estaba también la redacción del catálogo y así vemos como en 1905 publicó el tercer suplemento al catálogo de 1875. Ya como director, en 1912 se publicaría un nuevo catálogo que actualizaría y facilitaría la consulta de los fondos de la biblioteca tal y como indicaba el nuevo bibliotecario Narciso Puig de la Bellacasa.

Biblioteca de la Escuela de Caminos en 1913. Fuente: Anuarios de la Escuela Especial de Caminos

La segunda etapa de Mariano Carderera en la Escuela de Caminos corresponde con su nombramiento como director de la institución. En marzo de 1908 falleció Pedro Pérez de la Sala y se nombró interinamente a Antonio Portuondo y Barceló hasta que en septiembre de ese mismo año Carderera fue propuesto para el cargo. Este desempeñó su labor de director hasta 1913 cuando fue elegido Director del Consejo de Obras Públicas, siendo sustituido en la dirección de la Escuela por Luis Gaztelu y Maritorena, Marqués de Echandia. Carderera procuró aplicar su visión práctica de la enseñanza con la ampliación y mejora de los diferentes laboratorios y los viajes de estudios. Asímismo promovió un espíritu humanista en los programas de enseñanza con la introducción de la asignatura de Derecho Social y de contenidos de Geografía e Historia en la Escuela de Ayudantes (Machimbarrena 1913). Pero de su labor como director, vamos destacar dos aspectos como fueron la aplicación del nuevo Reglamento de 1910 y la publicación de los Anuarios de la Escuela.

Despacho del Director de la Escuela de Caminos en 1913. Fuente: Anuarios de la Escuela Especial de Caminos


Carderera tuvo en suerte poner en marcha el nuevo Reglamento de la Escuela aprobado en el R.D. de 18 de febrero de 1910. Este reglamento fue discutido y redactado durante el curso 1908/1909 y en él se impusieron las tesis de Machimbarrena frente a las defendidas por Carderera quien pese a todo no dudó en aplicarlo inmediatamente (Machimbarrena 1940).

El segundo hito fue publicar los Anuarios de la Escuela Especial de Caminos, cuyo primer número editado fue el correspondiente al curso 1907/1908 y que continuaron apareciendo  hasta 1967. Estas publicaciones recogían los programas y métodos de enseñanza de las asignaturas, una recopilación de las disposiciones legislativas  que afectaban a la Escuela y a los ingenieros civiles, datos estadísticos, cuadro del profesorado, prácticas, viajes y conferencias. Los Anuarios también incluían una memoria de los diferentes servicios de la Escuela entre los que se  estaban la secretaría, los laboratorios, el museo y la biblioteca. De esta última se reseñaban el estado de la colección, las nuevas adquisiciones y los datos de consulta de la colección. 

Carrera profesional como arquitecto

Al igual que otros ingenieros de Caminos como Lucio del Valle o Eduardo Saavedra, Mariano Carderera compaginó su trayectoria profesional con la de Arquitecto. Comenzó la carrera poco después de obtener el título en la Escuela de Caminos y terminó en 1874.

El primer trabajo que realizó provino de su propia familia. Su tío Joaquín Carderera Potó le encargó la construcción de la casa –palacio Carderera en Huesca en 1875. Era un edificio de estilo ecléctico, con salones magníficamente decorados, en el que lo más característico era el ángulo del edificio con un mirador acristalado de hierro forjado en la planta principal con columnas y pilastras, rematado con una cúpula abulvada de influencia oriental (Hernando del Cura 2016).

En Madrid realizó los trabajos más conocidos de su obra como son la Escuela de Caminos en el cerrillo de San Blas, la fachada oriental del Casón del Buen Retiro, así como una serie de edificios de viviendas como el palacete de la Casa Arnao o el palacio de la Condesa de Adanero entre otros.


El edificio de la Escuela de Caminos (1882-1888) en el cerrillo de San Blas aledaño al Parque del Retiro es su obra más importante. Este pretendía sustituir a la sede de la calle del Turco que era manifiestamente inadecuado para albergar las instalaciones de la Escuela. En 1876 el Ministerio de Fomento le encargó a Mariano Carderera la redacción del proyecto, inicialmente como Escuela de Caminos y de Minas pero poco después se le ordenó rehacerlo para y dedicarlo exclusivamente a Caminos. La obra fue dirigida inicialmente por el propio Carderera hasta que en 1886 por orden del Ministerio de Fomento fue continuada por Enrique Repullés Segarra.  Este edificio consta de cinco plantas realizadas en granito y ladrillo de estilo clasicista en cuanto a su arquitectura, pero enormemente funcional en cuanto a la distribución de los espacios. En la planta baja se instaló un museo, gabinetes, y biblioteca, reservando la planta principal para las aulas, laboratorios de química y de electricidad, así como amplias salas para dibujo. El edificio sufrió diversas ampliaciones en el siglo XX, para dar cabida al creciente número de alumnos y para disponer de un mayor número de laboratorios. La nueva sede de la Escuela de Caminos se inauguró en el curso 1889/1890 donde permaneció hasta 1968 cuando se trasladó a la Ciudad Universitaria y, que en la actualidad, alberga a la ETS de Ingeniería Civil (Sáenz Ridruejo 2006).

La Escuela de Caminos a principios del Siglo XX. Fuente: Anuarios de la Escuela Especial de Caminos

Otro de los trabajos destacables de Carderera fue la fachada oriental del Casón del Buen Retiro. Este era una de las dos edificaciones, junto con el denominado Salón de Reinos, que habían sobrevivido a la destrucción del Palacio del Buen Retiro, diseñada por Alonso Carbonell en 1637, como un espacio para salón de baile de la Corte de Felipe IV. En el siglo XIX, debido a los daños sufridos durante la Guerra de la Independencia y el abandono, el palacio fue derruido, salvo los dos edificios citados. Tras el exilio de Isabel II y la incautación de las propiedades reales se decidió ampliar el edificio y añadirle dos fachadas de estilo neoclásico mediante un proyecto que se encargó en 1879 al arquitecto Agustín Felipe Peró y que fue continuado tras su fallecimiento por Mariano Carderera  junto con Manuel Antonio Capo. Dicha fachada oriental, que presenta un frente con tres entradas de arcos de medio punto y en la planta principal una galería de columnas de estilo jónico, se conserva tal y como la diseñó Carderera.  En cambio la occidental no, pues en 1886 tras un violento huracán que asoló la zona, se derrumbó. Este hecho provocó que Carderera fuese apartado  de la dirección de las obras del edificio, encargándose la nueva fachada al arquitecto burgalés Ricardo Velázquez Bosco (1843-1923).

También en Madrid proyectó varios edificios muy conocidos como la casa de renta de la calle Moreto esquina con Felipe IV (1885), el palacete del marqués de Casa Arnao (1896-1898), en la calle Orfila, el palacio del Conde de Campo Giro en la calle General Arrando (1907) o el palacio de la Condesa de Adanero (1911-1913).


Un aspecto poco conocido de la obra arquitectónica de Mariano Carderera fue el diseño de plazas de toros. En estas construcciones empleó un estilo ecléctico propio de la segunda mitad del siglo XIX en el que mezcló ladrillo, piedra y hierro, conjugando la arquitectura de momentos históricos anteriores con las aportaciones técnicas que proporcionaba la sociedad industrial.

La plaza de toros del Puerto de Santa María (1878/1880) fue proyectada por Mariano Carderera  junto con Manuel Pardo Sánchez-Salvador (1839-1896) y visada por el también ingeniero Ángel Mayo de la Fuente (?-1884). La dirección técnica de las obras la realizó el arquitecto Manuel Portillo de Ávila y Herrera. La planta está formada por un polígono regular de sesenta lados, formando por un deambulatorio o corredor en torno a la arena, la cual es de planta circular. La cubierta se realizó a dos aguas con teja árabe, siguiendo el esquema de la planta. Sus materiales son piedra caliza y ladrillo al exterior, piedra palomera en tendidos y columnas de hierro en el interior

La plaza de toros de Salamanca (1892-1893), conocida como la Glorieta, fue proyectada por Mariano Carderera y Gumersindo Canals García en 1892, aunque la dirección técnica correspondió al maestro de obras Cecilio González Domingo (1846-1912). De su diseño destacan las dos plantas de galerías exteriores, que enlazan seis pabellones, compuestos por una estructura tripartita a modo de arco de triunfo. En todos ellos aparece el contraste cromático derivado del empleo del ladrillo y de la piedra franca. El interior está articulado de manera similar, pero con una estructura de hierro, incluyendo detalles decorativos como dinteles con zapatas, capiteles de estilo nazarí y arcos de herradura angrelados (Núñez Izquierdo 2014

Construcción de la Plaza de la Glorieta en 1892. Fuente: Slideshare.net

Como arquitecto también evacuó informes sobre estado de diversas construcciones y de hecho fue nombrado Inspector de Construcciones Civiles en el Ministerio de Fomento en 1881. Entre los informes solicitados destacamos el de 1877 por parte de su tío Valentín Carderera sobre el mal estado de la cúpula de la iglesia de San Lorenzo en Huesca (Hernando del Cura 2016) y el de 1883 sobre el estado de las escuelas Froebel (Sáenz Ridruejo 2006).


Carrera profesional como ingeniero de caminos

Tras obtener su título de ingeniero Mariano Cardera fue destinado a los servicios ordinarios en la provincia de Tarragona desde 1871 a 1873 (Memoria sobre las obras públicas en 1870-1872 comprendiendo lo relativo a personal, asuntos generales y asuntos varios). Su jefe era Amado de Lázaro, ingeniero jefe de segunda clase y con Recaredo de Uhagón como compañero de destino.

Se conocen vagamente varios proyectos ferroviarios. Junto con Miguel Muruve proyectó la línea Zafra – Huelva para la empresa Sundheim & Doetsch. Otro trabajo sería el proyecto del ferrocarril de la línea minera de Valsequillo a Puente del Arco para la empresa MZA. También participó en una sección del ferrocarril de Madrid a Burgos y en otros tramos de diferentes líneas junto con Manuel Pardo.

Su trabajo más conocido fue el viaducto de “Pontevedra” o “Viaducto Vello”. Este está formado por una estructura metálica de 5 tramos de celosía, con 51 m. de luz sobre pilas del mismo material y tramos de acceso resueltos mediante arcos de fábrica de menor luz (Saenz Ridruejo 2006). La estructura metálica fue construida por La Maquinista Terrestre y Marítima, empresa metalúrgica barcelonesa que realizó algunos de los mayores puentes metálicos de España. Parece ser que el proyecto data de 1878, aunque la construcción se terminase en 1881.

Viaducto de Redondela en 1920. Fuente: Faro de Vigo

A lo largo de su carrera fue acumulando presencia en varios consejos consultivos y de administración vinculado a su labor como ingeniero y arquitecto. En 1881 fue nombrado Inspector General Facultativo de Construcciones Civiles, en 1909 Vicepresidente del Consejo de Administración del Canal de Isabel II, en 1911 formó parte de la comisión que redactó el Pliego oficial de condiciones para la recepción de las cales hidráulicas y los cementos. En 1908 entró en el Consejo de Obras Públicas, en septiembre de 1913 fue nombrado Presidente de Sección  del Consejo de Obras Públicas y en octubre Presidente del Consejo de Obras Públicas hasta su jubilación en diciembre de ese mismo año.

Viajes de Carderera al extranjero

A finales del siglo XIX Mariano Carderera realizó varios viajes al extranjero comisionado por el Ministerio de Fomento y la Escuela de Caminos. En esta época España una época de atonía y estaba relativamente aislada de las novedades científicas del extranjero por lo que se procuró aprovechar los conocimientos de idiomas y los contactos con otros ingenieros foráneos de personajes como el propio Carderera, Echegaray o Sonier y que fueron de gran utilidad e impulso para la renovación pedagógica de la Escuela de Caminos promovida por los directores de la Escuela como Inchaurrandieta, Carderera, Gaztelu o  Machimbarrena y que se extendió al primer tercio del siglo XX con constantes visitas a las escuelas europeas (Sáenz Ridruejo 2012).

El primer viaje que realizó Carderera fue con Antonio Sonier comisionados por el Ministerio de Fomento en representación de la Escuela de Caminos en 1897 a la Exposición Universal de Bruselas y al Congreso de Estocolmo de la Asociación Internacional para el ensayo de materiales de Construcción (celebrado durante la Exposición de Arte e Industria) en el que se encuadraron en la sección de materiales metálicos. En este viaje están las raíces de la fundación, pocos meses después, del Laboratorio Central de Ensayo de Materiales  siguiendo la estela de otros laboratorios de escuelas de ingeniería de Europa (Sáenz Ridruejo 2006).

En 1898 asistió junto al alumno de la última promoción Ramón Sainz de los Terreros a la inauguración del ferrocarril del Congo. Para ello viajaron en el vapor Altberville junto a los delegados de las otras naciones invitadas a la ceremonia de inauguración. Fruto de este viaje son los artículos que publicó Sainz de los Terreros en la Revista de Obras Públicas y un manuscrito al que nos refereriremos más adelante. Para conocer más datos sobre este viaje puede consultarse un post que publicamos hace ya un par de años. 

 L'Inauguration officielle du chemin de fer Matadi-Leopoldville le 6 juillet 1898 par le gouverneur général Félix Fusch. Óleo sobre lienzo, obra de Louis Van Engelen. Musée Royal de L'Afrique Centrale. Fuente: pintura.aut.orgr


El último desplazamiento conocido lo realizó ya en 1900. Carderera junto con José Echegaray y Alfredo Mendizábal fueron nombrados comisionados del Ministerio de Fomento en el Congreso Internacional de Ferrocarriles que se celebró en París del 20 al 29 de septiembre de ese mismo año, a la vez que la Exposición Universal. A su regreso escribieron una memoria técnica donde plasmaron los resultados de las diferentes secciones en que se dividía el congreso.


Publicaciones

La producción bibliográfica de Mariano Carderera se extiende durante más de un cuarto de siglo reflejando sus múltiples intereses. Sus artículos aparecerán en tres revistas de la época vinculadas a los ingenieros de Caminos: los Anales de la Construcción y la Industria, la Revista de Obras Públicas y Madrid Científico. El grueso de su producción se concentra en Anales de la Construcción y la Industria fundada en 1876 por Eduardo Saavedra y de la que formó parte de su comité de redacción. Entre 1876 y 1889 aparecerán 36 artículos suyos, en los que trata asuntos muy heterogéneos: puentes (“Reconstrucción del puente de Fuentidueña”, “Concurso para la construcción de un puente en Oporto”) ,  ferrocarriles (“Ferrocarril de Sevilla a Cádiz”,  “Camino del hierro del Vesubio” ), arquitectura (“Restauración del palacio de Santoña”, “Templo parroquial de Hortaleza”), topografía (Cuadro para el cálculo taquimétrico", "Tablas taquimétricas por J. J. Cuartero"), materiales de construcción ("Marcos de maderas para la construcción civil y naval, con el precio que tienen estas y otros productos forestales en las provincias de España, por D. Eugenio Plá y Ravé", ), "Hornos para fabricar sulfato de sosa”), saneamiento ("Abastecimiento de aguas potables de la ciudad de Logroño", "Fosses d'aisances, latrines, urinoirs et vidanges, par F. Liger. París, 1875", etc…

Colaboró en menor medida en la Revista de Obras Públicas y solo a partir de 1892. El primer artículo conocido sería un comentario a la obra “Carreteras” de Manuel Pardo. El siguiente fue la necrología de ”Vicente Rodríguez Intilini”, compañero de estudios de Carderera.  En 1897 trató un tema candente en el último tercio del siglo XIX sobre la construcción de viviendas de “bajo coste” para las clases menos acomodadas en “Casas económicas en Rotterdam”.  Los siguientes artículos fueron publicaciones dedicadas al futuro de la profesión. En 1898 dedicó tres entregas a “Disquisiciones” sobre aspectos de la actividad laboral de los ingenieros de Caminos y en 1899 en el número del especial del Centenario del Cuerpo de Ingenieros de Caminos publicó un artículo titulado “Nuevos horizontes” en el que Carderera intuía que el futuro de la profesión no habría de estar tanto en el servicio del Estado como en el trabajo libre, de proyecto o de construcción. (Sáenz Ridruejo 2006).

Más esporádicos fueron los artículos publicados en Madrid Científico, otro de los órganos de expresión de los ingenieros de Caminos pero que también estaba abierto a la sociedad en general. Aquí solo encontraremos dos pequeñas notas de 1898 tituladas “Ocios de viaje” (1 y 2) en las que el ingeniero belga Edmond Francken le planteaba un acertijo matemático durante el viaje a la inauguración del ferrocarril del Congo, y que también aparecieron en la Revista de Obras Públicas ( 1 y 2).

También escribió en la Correspondencia de España dos artículos muy dispares en 1892. En el primero trataba el tema de la reforma o supresión de la Escuela General Preparatoria de ingenieros y arquitectos y en el segundo el servicio contra incendios de la ciudad de Madrid.

La producción monográfica de Mariano Carderera es en cambio muy escasa. El único libro que publicó fue coescrito en 1877 junto a Juan Alonso Millán titulado “Taquimetría”. Esta obra tuvo gran recorrido pues según indica Sáenz Ridruejo en 1908 los profesores de la Escuela todavía solicitaban que se reeditase. En 1901 redactó junto a José Echegaray y Alfredo Mendizábal la memoria de su estancia en el VI Congreso internacional de ferrocarriles que tuvo lugar en París en septiembre de 1900 durante la exposición universal.

De Carderera se conocen por diversas fuentes la existencia varios manuscritos de los que la Biblioteca solo conserva uno titulado “Geodesia” que puede consultarse digitalizado en la Colección Digital Politécnica. Como resultado del viaje al Congo en 1898, Carderera y Ramón Sainz de los Terreros redactaron una memoria titulada “Camino de hierro de Matadi a Stanley -Pool, estado independiente del Congo” que actualmente está desaparecida. Este manuscrito aparece en los catálogos de 1905 y 1912 y probablemente sería la base de los artículos publicados por Sainz de los Terreros en la Revista de Obras Públicas. Finalmente en la necrología de Carderera se citan unos “Apuntes de historia del arte” y un “Tratado de arquitectura” de los que no se tiene ninguna pista.


Jubilación, homenaje y fallecimiento

El 20 de diciembre de 1913 se jubiló Mariano Carderera y sus compañeros de profesión le rindieron un emotivo homenaje que fue recogido en “Madrid Científico”, donde hablaron entre otros los ingenieros Garcini, Ortuño, Amós Salvador, el Ministro de Fomento Javier Ugarte quien además de alabarle anunció que le concederían la Gran Cruz de Alfonso XII y se leyó un mensaje de Echegaray a quien la salud ya le impedía acudir.

Carderera fue un ingeniero muy cualificado y con una larguísima dedicación a la Escuela en la que impulsó la renovación pedagógica que continuarían sus sucesores en la dirección. Sin embargo, todas las alabanzas expresadas durante su homenaje se fueron apagando con el tiempo y como en el caso de Vicente Machimbarrena se tornarían en críticas al publicar sus memorias en los años 40 del siglo XX (Sáenz Ridruejo 2006).








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